Mineral de Pozos

Mineral de Pozos en San Luis de la Paz


Decretada Zona de Monumentos Históricos por el Gobierno de la República en el año de 1982, a tan solo 5 minutos de San Luis de la Paz, Mineral de Pozos tiene el encanto de un auténtico pueblo minero abandonado y gracias a un exigente grupo de admiradores ha sido restaurado en muchas de sus antiguas construcciones.

Al recorrer el lugar, encuentras galerías de instrumentos prehispánicos como un chicahuastle (palo de lluvia), un huehuetl (tambor ceremonial), un teponaztlli y un omechichahuaxtlli (flautas ceremoniales), cada instrumento es único e irrepetible, ya que no hay moldes para hacerlos.

Piedras semi-preciosas como cuarzos, estalactitas y ágatas podrás adquirir en varios lugares de la localidad, siendo esta última muy venerada en la antigüedad y era considerada como la piedra de la ciencia.

También podrás vivir la experiencia de un Temazcal, del nahual temazcalli (casa de baños). El Temascal es un espacio en el que interactúan las fuerzas elementales de la naturaleza, por lo tanto, al entrar en él, nos ponemos en contacto con los cinco elementos fundamentales que sostienen la existencia.

En 1576, los conquistadores españoles construyeron un pequeño fuerte para proteger la Ruta de la Plata, que iba de Zacatecas a México de los frecuentes asaltos de los chichimecas.

Este sitio fue llamado Palmar de Vega y de esta manera nace el poblado igualmente lleno de riqueza mineral. Debido a que no pudieron someter a los indígenas con armas fueron enviados misioneros de la Compañía de Jesús a evangelizarlos y posteriormente cambiaron el nombre por el de “San Pedro” en honor al Santo patrono impuesto a los indígenas que trabajaban las minas.

En el año de 1701, es llamado Real de Minas de San Pedro de los Pozos, en referencia a las excavaciones o tiros de las minas. En el año de 1767 los Jesuitas fueron expulsados de la Nueva España por sus ideas revolucionarias, más sin embargo dejaron a los poceños las bases de la metalurgia, consecuente a estos sucesos, la población tuvo largos periodos de abandono y no fue hasta 1888, bajo el mandato de Porfirio Díaz que asombrosamente cambió el estado sombrío de la industria minera a través de fuertes inversiones nacionales y extranjeras; por lo que en la cúspide de su apogeo llevó al poblado a nombrarse “Ciudad Porfirio Díaz”.

Su brillante crecimiento económico se vio interrumpido por la Revolución en 1910 debido a la escasez de alimentos y fugas de capital; en 1926 apareció el movimiento cristero que llevó a la ciudad hacia el segundo periodo de decadencia y en el año de 1928 redujo el estatus político de ciudad a tan solo delegación municipal por lo que el nombre fue cambiado a “Mineral de Pozos”, como actualmente lo conocemos.

Las Haciendas delatan olvido e invitan a un espacio de hace más de 400 años, compuesto por las minas de Santa Brígida, San Baldomero, El Triángulo, San Rafael y Cinco Señores, por mencionar algunas. Los pobladores en su búsqueda por atraer al turismo abren al público las minas, mismas que pueden ser visitadas por un bajo costo; No te puedes ir sin visitar estos fascinantes lugares.


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