Tulum, Un Paraíso Maya con Viajes Meraki

Viajes Meraki

INTRODUCCIÓN

Llegamos con Viajes Meraki a Cancún, que no pierde su encanto ni siquiera con el ritmo frenético de un lunes por la mañana. En la carrera loca de los autos por llegar primero, las palmeras empiezan a desperezarse lentamente al ritmo que el viento les marca. Algunos todavía esperan en la parada del autobús para ir a trabajar. En mi país, son las 10:30 y los pendientes del fin de semana arden en el escritorio de todas las oficinas. Y yo, yo por primera vez en mi vida, amé madrugar un lunes. Por primera vez estoy feliz de estar despierta a las 7:30. Tulum me está esperando y también por primera vez, no quiero ser impuntual.

LOS MAYAS

Que los mayas no eran ningunos tontos, eso lo sabemos todos. Basta explorar un poco las ruinas que nos dejaron como legado y descubrir en su geometría, sus espacios y sus disposiciones, verdaderas ecuaciones y cálculos matemáticos. Para que la luz penetre de cierta forma y anuncie la llegada de la temporada de lluvias, para conocer el cambio de época, entre otras tantas cosas, ya que estas son algunas de las razones que sustentan esas milenarias paredes y edificaciones.

Pero, al margen de esto, creo que su sabiduría termina por confirmarse cuando uno llega a Tulum y descubre el paradisíaco lugar en donde decidieron emplazarse. Pero hay aún más: estas son las únicas ruinas mayas que están junto al mar. Definitivamente, los mayas no perdían el tiempo cuando emprendían sus tareas.

La escena es verdaderamente cautivante: mires donde mires, hay algo que atrapa la mirada. Los colores están equilibrados porque componen una escena perfecta pero al mismo tiempo están como “en lucha” para ver cuales sobresale primero ¿el verde intenso de la vegetación? ¿o el turquesa del mar que juega a devorarse el blanco de la arena? Ay Tulum, Tulum, que difícil va a ser dejarte en un par de horas.

Al llegar a Tulum, que significa “amanecer” o “ciudad amurallada”, se debe elegir el camino de la izquierda o el de la derecha. Uno de ellos lleva a las ruinas y el otro a la playa. Se pueden hacer las dos cosas pero les sugiero que hay que empezar el día temprano si se quiere disfrutar de todo ya que por ejemplo, para recorrer bien las ruinas se precisa de 3 horas como mínimo.

LAS RUINAS

Pasear por los escombros del pasado requiere primero de un breve camino envueltos por la compañía de la selva. Paso a paso, la vegetación se va abriendo paso y “se hace la luz”: allí, están las ruinas, despejadas pero al mismo tiempo llenas de misterio y enigma. Antiguo sitio que sirvió también para la observación astronómica, hoy es la puerta de entrada al antiguo mundo maya.

Sin dudas, la construcción más representativa es El Castillo. El flash se dispara a diario miles de veces pues no hay quien no quede maravillado con su belleza, allí al pie del mar. Asimismo, es increíble la vista que se tiene desde el mar, oportunidad que pude aprovechar gracias a un tour en snorkel que pude tomar. Contemplar la inmensidad del lugar desde lejos es impagable: aún me cuesta decidir que fue mejor: si apreciar el fondo marino y sus colores o admirar la majestuosidad maya desde lejos.

El Castillo tenía una doble funcionalidad: por un lado defender de los ataques costeros de los enemigos y por el otro, servir como guía para evitar que las embarcaciones queden atrapadas en el arrecife de coral, que es nada más ni nada menos que el segundo más extenso del mundo. Es importante notar las dos ventanas con las que cuenta y por las que atravesaba la luz, que indicaba el camino a seguir.

Pero también se puede admirar el Templo del Dios Descendente, acompañado de la representación de la deidad y que por eso llama poderosamente la atención, el Templo del Viento, la Casa de las Columnas, el Templo de las series iniciales y la Casa del Cenote así como plataformas de adoración y ceremoniales.

Es interesante apreciar también los grabados de las construcciones y pensar los años transcurridos desde su creación así como la vigencia a pesar de las condiciones a las que estuvieron expuestos.

LAS PLAYAS

Una de las primeras playas con las que nos encontramos es Santa Fe. De aquí parten un buen número de tours para snorkel. Si se desea caminar un poco más, se puede llegar también a Playa Paraíso. Pero cualquiera sea el rincón que se elija, el sitio es perfecto porque la vista de la arena blanca y el mar turquesa es alucinante.

EL PASEO

El camino hasta la playa o a la zona arqueológica desde el área de ingreso se puede hacer a pie o bien en un simpático tren para aquellos que prefieren apreciar la belleza sentados. Para quienes prefieren imprimir su propio ritmo a la travesía, no está nada mal acompañarse de agua de coco, que se puede adquirir en los variados puestos ubicados a lo largo del trayecto. También es una buena idea llevarse algún recuerdo de los puestos artesanales.

Sin dudas, la belleza de Tulum no necesita maquillaje ni tanto palabrerío: las imágenes hablan por sí mismas y que mejor forma de disfrutar tu paseo, que con Viajes Meraki de León, Guanajuato.


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